y del tinto en la mesa
encontrados frente al humo del cigarroaromatizan la escena
de una mente imparcial y objetiva.Enfrentándose al papel vacío,
las horas transcurren,
mientras la papelera se llena
de miles de formas
de narrar un hecho.
La presión de estar en primera plana
lleva al periodista
a la desgracia.
la estética gris del periódico
se torna de un amarillo fuerte
que aclara rumores
y oculta razones.
Tanta disputa moral
y cromática,
para una cuartilla que nadie verá.
no es un tiempo perdido,
es sólo una batalla ignorada,
cegada por el impulso
maldito
de vender.

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